Los retos de los artistas en las industrias culturales

Dedicarse al arte nunca ha sido un trabajo para los poco apasionados. En muchos casos, sacar adelante un proyecto (ya sea un corto, una obra de teatro, o la producción de un álbum) es un trabajo sufrido y mal remunerado. Si las artistas austriacas Salena y Teya ya denunciaban en su canción Who the Hell Is Edgar? (tema que presentaron para Eurovision en 2023) que Spotify solo paga a los artistas 0.003 céntimos por reproducción, ahora la plataforma de música acaba de confirmar que, a partir de 2024, las canciones solo comenzarán a generar ingresos a partir de las 1.000 reproducciones, un problema para los artistas emergentes.

Pero quizá la popularidad también sea un problema. Los artistas ya consagrados tienen que enfrentarse a otro reto: el de la Inteligencia Artificial. El artista puertorriqueño Bad Bunny, que el pasado octubre lanzó su quinto álbum Nadie sabe lo que va a pasar mañana, se ha hecho viral en TikTok. Para su desgracia, no con un tema de su nuevo álbum, sino una canción generada con la IA que sintetiza su voz. A Bad Bunny no le entusiasmó, puesto que respondió en su canal de WhatsApp: «Si a ustedes les gusta esa mierda de canción que está viral en TikTok sálganse de este grupo ahora mismo».

BadBunny

No es el único que ha visto su propiedad intelectual perjudicada. De hecho, grandes discográficas y estudios de producción han visto en la Inteligencia Artificial una oportunidad de negocio. YouTube, por su parte, ya está buscando cómo desarrollar una herramienta que haga precisamente lo que Bad Bunny denuncia: grabar audios con las voces de artistas conocidos. Sin embargo, YouTube ya ha señalado que los músicos (o sus discográficas y distribuidoras) podrán solicitar la retirada de contenidos musicales que recreen su manera de cantar. También añadirán una etiqueta indicando qué contenidos están generados parcialmente o en su totalidad mediante la IA.

Asimismo, la Inteligencia Artificial fue uno de los motivos tanto de la huelga de guionistas como de la huelga de actores de Hollywood, que tras 118 días acabó el pasado 9 de noviembre. Los guionistas temían que el auge del ChatGPT supusiera que se contaría con menos de ellos a la hora de desarrollar nuevas ideas, o que directamente serían reemplazados por la Inteligencia Artificial. Entienden que puede ser una herramienta muy útil a la hora de facilitarles ideas o investigar, pero que en ningún caso puede sustituir el trabajo de un escritor de verdad. Temían, por ejemplo, que los estudios usaran la IA para generar contenido original, para después pedirles a los guionistas que lo adaptaran, por lo que obtendrían menos remuneración y regalías al no ser autores de la historia original. De este modo, gracias a los acuerdos tras la huelga, los guionistas han logrado que no se pueda considerar a la IA como autora de un proyecto.

Por otro lado, los actores se manifestaban, entre otras cosas, ante la posibilidad de que las grandes productoras hicieran uso del deepfake, una herramienta que permite replicar la imagen, voz o movimientos de una persona, y prescindieran de actores reales. Esto afectaría desde a los figurantes, que pasarían a ser generados por ordenador, a los actores más reconocidos, que podrían perder los derechos de su imagen. Aunque el acuerdo ahora requiere una negociación previa y una descripción específica del uso previsto de su imagen, los estudios podrán negociar directamente con los artistas sin pasar por el sindicato. En la práctica, esto podría suponer que los estudios presionen a los actores para que acepten términos en los que permitan utilizar dobles digitales como condición de empleo.

No obstante, no hay duda que la IA puede ser una herramienta muy valiosa. La idea de que una máquina pueda reemplazar a un ser humano en un ámbito tan creativo como es el audiovisual puede resultar incómoda y con razón ponemos el grito en el cielo. Y es que el genio creativo y el corazón que hay tras una obra nunca podrá ser sustituido por una máquina. Sin embargo, existen otras tareas más repetitivas dentro de la industria audiovisual en las que la inteligencia artificial puede ser de gran ayuda. Por ejemplo, la catalogación, el metadatado y la documentación son áreas críticas en las que la IA puede ser ventajosa, proporcionando una mayor eficiencia, precisión y calidad en la gestión del contenido audiovisual. La IA podría usarse como una herramienta complementaria que ayuda a agilizar y mejorar estos procesos, liberando a los profesionales para que se centren en tareas más creativas y estratégicas.

No hay duda de que el debate está servido. Los artistas del mañana tendrán nuevas herramientas con las que experimentar y que les ayudarán a llevar su arte a un nuevo nivel, mientras que se enfrentan a los retos del futuro.

Y para estos retos precisamente preparamos a los alumnos de CampusFP. Contamos con una formación especializada en medios audiovisuales, ofreciendo programas de grado superior en especialidades como Técnico Superior en Realización de Audiovisuales, Técnico Superior en Producción de Audiovisuales, Técnico Superior en Sonido para Audiovisuales, Técnico Superior en Iluminación y Tratamiento de la Imagen y Técnico Superior en Animaciones 3D, Juegos y Entornos Interactivos, así como el grado medio de Técnico en Vídeo Disc-jockey y Sonido. ¿Estás listo para el desafío?

24 noviembre 2023 - CampusFP