Durante estos últimos años, hemos contemplado un fenómeno fascinante en el ámbito de las ciencias forenses: la creciente popularidad de las series policiacas ha generado en las y los jóvenes un interés por los estudios criminalistas.
Personajes emblemáticos como la doctora Temperance “Bones” Brennan de Bones o la científica forense Abby Sciuto de la serie NCSI han elevado la percepción pública de los estudios forenses, mostrando a los espectadores la importancia crucial de esta disciplina en la resolución de crímenes.
La anatomía patológica y el trabajo en el laboratorio se han convertido en salidas profesionales para todas aquellas personas interesadas en trabajar en la patología forense. En la ficción se ha mostrado la meticulosidad de estos profesionales a la hora de examinar las evidencias biológicas para descifrar las causas y contribuir a la resolución de casos complejos, lo que ha renovado el respeto por esta rama de la ciencia. Aunque existen grandes diferencias entre el trabajo real forense y el que se refleja en las series de televisión.
Grandes diferencias entre la ficción y la realidad. El efecto CSI
Las y los científicos forenses, mediante pruebas de laboratorio y autopsias, se encargan de la investigación de asesinatos y de la identificación de personas desaparecidas. Sus estudios se basan en cuatro parámetros básicos: la edad, la talla, el sexo y las marcas en los huesos y tejidos de posibles enfermedades con el fin de realizar una osteobiografía, obteniendo el máximo de información por medio del análisis de los huesos y el tejido blando.
En la ficción, podemos observar la realización de esta minuciosa labor por los equipos forenses de los diferentes departamentos de policía o autoridad a la que pertenecen. A partir del trabajo de personajes como Lanie Parish de Castle o Gil Grissom de CSI. Las Vegas, se consiguen enlazar los resultados de las diferentes pruebas, especialmente de ADN, con las y los autores de los crímenes cometidos.
Pero, a pesar de que el trabajo de las y los forenses queda bien reflejado, no se ciñe tanto a la realidad como desearíamos. Estas series representan la ciencia forense como un estudio infalible y preciso donde, con una mínima cantidad de tejido, se pueden lograr resultados rápidos y viables para la investigación. En la vida real esto no es así, los análisis pueden tardar varios meses en arrojar resultados, dependiendo de múltiples factores como la cantidad de tejido analizable.
Esto se debe a que la trama debe ajustarse a una duración determinada y, a su vez, debe avanzar de forma rápida y dinámica para evitar aburrir al público. Sin embargo, esta forma de trabajar ha generado en el espectador unas expectativas que en la realidad no son posibles cumplir. Es lo que los psicólogos han determinado como efecto o síndrome CSI.
No obstante, su impacto ha sido eminentemente positivo. El aumento de las y los profesionales no solo ha generado un incremento en las salidas laborales, también ha ayudado en el avance de la disciplina, incorporando nuevas metodologías que han contribuido a su desarrollo.
Luis Frontela, el “Bones” español
Los profesionales reales también son personas interesantes que han trabajado en casos de gran importancia. Un ejemplo de ello es Luis Frontela, uno de los médicos forenses más controversiales y aclamados de nuestro país.
Ha trabajado en casos mediáticos como el crimen de Los Galindos o el caso de Las Niñas de Alcàsser. Su labor fue crucial en ambos casos y, aunque ninguno de los dos ha sido resuelto, su papel ha significado nuevos avances en la investigación.
En ambas ocasiones, Frontela fue llamado por un juez en busca de una segunda opinión, debido a que los casos comenzaban a enfriarse. En los dos sucesos, encontró evidencias que la Guardia Civil había pasado por alto. No llegó a encontrar quienes habían sido las personas que habían perpetrado ambos crímenes, pero sí que surgieron nuevas vías de investigación.
Salidas laborales de forense en España
En España los departamentos forenses se encuentran ligados a los cuerpos de seguridad del Estado, lo que implica la realización de una oposición para poder ingresar el uno de los dos cuerpos, pasando por procesos similares.
La Policía científica es el departamento de la Policía Nacional encargado de recoger información, elaborar informes y recopilar pruebas para la investigación de crímenes como homicidios, secuestros, desapariciones, etc.
Por otro lado, el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil (SECRIM) es un conglomerado de departamentos y servicios enfocados en la investigación de casos y crímenes. En las diferentes secciones del departamento se encuentran: sección de identificación y escena del crimen, sección de técnica policial y sección de analítica forense.
Para acceder a una de las unidades, es necesario pasar una oposición compuesta por un examen teórico dividido en tres categorías: ciencias jurídicas, ciencias sociales y materias técnico-científicas, así como una prueba de competencias de desarrollo de conocimientos teóricos y ortografía y ejercicio voluntario de idiomas.
También será necesario superar unas pruebas físicas, un examen psicotécnico, un test de personalidad y someterse a un reconocimiento médico.
Resuelve el crimen en CampusFP
En CampusFP contamos con exalumnos y exalumnas que, tras cursar uno de nuestros Grados Superiores en Laboratorio Clínico y Biomédico, Anatomía Patológica y Citodiagnóstico o nuestro Doble Grado en Laboratorio Clínico y Biomédico, Anatomía Patológica y Citodiagnóstico, se encuentran preparándose las oposiciones para entrar a la Policía Científica
¿A qué esperar para ser el siguiente y resolver los crímenes más apasionantes? Conviértete adéntrate en el apasionante mundo de la ciencia forense y desarróllate combatiendo el crimen.


