Más allá de la enseñanza básica.

Desde que somos pequeños, en la escuela nos enseñan a leer, escribir, colorear, etc., pero un aspecto muy importante que los profesores y profesoras también deben considerar es explicarnos cuáles son nuestras emociones y cómo tenemos que gestionarlas.

Los niños y niñas son capaces de absorber mucha información cuando son pequeños, ya que todo lo que ven, escuchan y sienten es nuevo para ellos. Por eso hay que dar importancia a esta enseñanza de sus emociones, para que sepan afrontar cada situación en la vida real.

niño en guarderia
Entendemos como emoción un sentimiento causado por un estímulo (real o no), que provoca una respuesta en el individuo. Las principales emociones, conocidas como emociones primarias, son alegría, tristeza, miedo, ira, sorpresa y asco; a raíz de estas, surgen otras nuevas, como vergüenza, orgullo, culpa, entusiasmo y satisfacción, entre otras. Si sabemos que estas emociones existen, podremos aprender a afrontar diferentes situaciones cuando estas aparecen.

Los principales objetivos que tiene la educación emocional en Educación Infantil son:

  • Fomentar la capacidad de esfuerzo y motivación ante diferentes situaciones.
  • Desarrollar el control de la impulsividad.
  • Favorecer la actitud de respeto y tolerancia hacia los demás.
  • Fomentar la capacidad de comprender y gestionar las propias emociones.
  • Favorecer el conocimiento de uno mismo y el de los demás para establecer relaciones afectivas.
  • Potenciar la autoestima.

La educación emocional cada vez está más presente en las aulas, donde los profesores y profesoras realizan actividades con sus alumnos y alumnas para que estos conozcan, expresen y sepan manejar las diferentes emociones, como por ejemplo imitar expresiones, pintar fichas con distintos colores que distingan cada emoción, o mostrar cuentos y canciones que hablen sobre las emociones. Para conseguir que los niños reconozcan estas emociones es necesario saber también el proceso que estos necesitan para madurar; cada niño/a necesita su propio tiempo para aprender, para expresarse, o para afrontar diferentes situaciones, ya sean familiares, sociales, o individuales.

Al trabajar la educación emocional día a día conseguiremos una mayor motivación y ganas de aprender. Mediante la colaboración entre la familia y los profesores/as para educar a los niños con respecto a sus emociones, los pequeños mejorarán su intuición, su percepción y  sus relaciones con los demás. En conclusión, les ayudaremos a ser felices.

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29 diciembre 2023 - CampusFP