La Formación Profesional en España frente a los retos del futuro
Parte 2
En nuestro blog estamos realizando una serie de artículos en los que vemos como la formación profesional, y las áreas formativas clave, se están convirtiendo en la respuesta a los retos de empleabilidad futuros, gracias a su capacidad única de adaptación a los cambios tecnológicos y sociales.
En la primera parte hablamos del área formativa de Marketing y Publicidad, en esta ocasión nos vamos a centrar en otro de los pilares de cualquier empresa independientemente del sector en el que desarrollen su actividad:
Nuevas especializaciones sanitarias
La familia profesional de Sanidad encabeza la FP en España tanto por volumen de alumnado como por importancia estratégica. Ha sido tradicionalmente la familia con mayor número de matrículas (alrededor del 20% del total de estudiantes de FP pertenecen a ciclos sanitarios). En el curso 2020-2021, por ejemplo, 172.280 alumnos cursaban FP Sanitaria (17,5% del alumnado de FP), un crecimiento del 17,9% respecto al año anterior influido en parte por el efecto vocacional de la pandemia. Esta cifra duplica el ritmo de aumento medio de la FP, ya que desde 2016 la matrícula en Sanidad subió un 45,6%, evidenciando un enorme interés en estas profesiones.
Esta elevada demanda formativa responde a la buena salud del sector sanitario en términos de empleo: los técnicos sanitarios encuentran trabajo con relativa facilidad (España necesita cada vez más personal cualificado en salud por el envejecimiento de la población y la extensión de servicios sociosanitarios). Los titulados y tituladas sanitarios tienen excelentes salidas, como Higiene Bucodental, Laboratorio Clínico y Biomédico, Imagen para el Diagnóstico, Farmacia y Parafarmacia, Emergencias Sanitarias o Anatomía Patológica y Citodiagnóstico, por nombrar algunos. No sorprende que Sanidad sea la primera opción de muchos alumnos, especialmente mujeres (el 75,6% del alumnado de FP Sanitaria son mujeres).
Para adaptarse a los retos futuros, la Formación Profesional Sanitaria está ampliando sus especialidades e incorporando la tecnología en la formación. Actualmente, ofrece un abanico muy amplio de cualificaciones: solo en Grado Superior existen 10 titulaciones diferentes (desde prótesis dentales a radioterapia, pasando por documentación sanitaria, dietética, audiología, etc.), reflejando la creciente sofisticación y diversificación de los perfiles sanitarios. Esto permite formar técnicos especialistas en áreas que antes no existían a nivel de FP, que manejan equipamiento de alta tecnología médica. En los laboratorios de FP de Sanidad se utilizan simuladores clínicos, equipos de análisis automatizados, software de gestión hospitalaria y otros recursos punteros para que los estudiantes se familiaricen con las prácticas sanitarias modernas. Además, se enfatizan cada vez más competencias transversales como la investigación básica, la bioseguridad, la atención humanizada al paciente o el trabajo en equipo multidisciplinar, alineadas con las exigencias actuales del sector.

FP Dual
Un aspecto fundamental de la evolución en Sanidad es la estrecha vinculación con los entornos de trabajo reales. Dado que muchos de los empleadores potenciales son hospitales y centros públicos de salud, se están impulsando convenios para acercar la FP a estos entornos. Por ejemplo, expertos proponen vincular los institutos de FP a parques sanitarios y hospitales, e intensificar espacios de diálogo entre centros de formación y organizaciones sanitarias. En la práctica, los estudiantes realizan prácticas clínicas obligatorias donde asisten a enfermeros, médicos o farmacéuticos en sus tareas diarias, adquiriendo experiencia directa con pacientes y dominando los protocolos asistenciales. Para reforzar esta inmersión profesional, se está promoviendo decididamente el modelo FP Dual en el sector sanitario. La nueva Ley de FP busca dualizar todo el sistema y eso incluye crear fórmulas para que los alumnos sanitarios puedan formarse en alternancia en hospitales, clínicas, laboratorios y residencias. Esta formación en alternancia, combinando clases con trabajo remunerado parcial en centros de salud, ofrece beneficios mutuos: los estudiantes adquieren competencias prácticas reales y los empleadores participan en la formación de profesionales a su medida. De hecho, ya se considera que la FP Dual es una respuesta eficaz a las necesidades del mercado laboral sanitario, fomentando un aprendizaje compartido entre escuela y trabajo. Algunas comunidades autónomas han comenzado a clarificar el marco normativo y destinar presupuestos específicos para impulsar la FP Dual sanitaria, conscientes de su importancia.
Otra línea de adaptación es la creación de nuevas especialidades e itinerarios híbridos para responder a perfiles emergentes en el ámbito de la salud. Por ejemplo, con el auge de la salud digital y la telemedicina, cabe imaginar futuros técnicos de FP especializados en e-Health o en gestión de datos clínicos; o con los avances biotecnológicos, técnicos en fabricación de productos biomédicos (ya existe uno en Fabricación de Productos Farmacéuticos y Biotecnológicos). La planificación estratégica sugiere desarrollar titulaciones mixtas que combinen competencias sanitarias con tecnológicas (p. ej., un técnico en soporte de equipamiento médico, o en aplicaciones informáticas sanitarias). También se están revisando los currículos de los ciclos existentes para garantizar su actualización, enfatizando la relevancia de competencias en investigación, manejo de información y uso de herramientas digitales en salud. Todo ello con un objetivo: que la FP siga ofreciendo al sistema sanitario profesionales perfectamente preparados para los avances científicos y técnicos venideros.
Por último, las políticas públicas están apoyando la FP sanitaria como nunca. Se busca corregir desajustes entre la oferta formativa y la demanda real: por ejemplo, en algunas regiones se necesitan más técnicos en cuidados geriátricos o en atención a la dependencia, dada la pirámide poblacional, y la FP está incrementando plazas en esos ciclos. Expertos como Mónica Moso (CaixaBank Dualiza) señalan que la mayoría de las ocupaciones sanitarias vinculadas a FP tienen buenas perspectivas de empleo, pero es necesario seguir mejorando la calidad de esos puestos de trabajo – un recordatorio de que la evolución de la FP no solo debe medirse en cantidad de graduados, sino también en lograr empleos dignos y estables.
