La economía de China, pese al gran frenazo que ha supuesto el coronavirus, sigue adelante y hay quienes pronostican que el gigante asiático será el líder económico en los próximos años.
Uno de los principales motores del crecimiento económico ha sido la capacidad de este país para desarrollar su industria, logrando ésta cada vez un mayor nivel de sofisticación. Otro motor importantísimo ha sido el gran uso de la tecnología, el Gobierno chino está hoy concentrado en el desarrollo de las industrias avanzadas, con Huawei como joya de la corona de de este sector, llegando a entrar en una guerra tecnológica con EEUU.
Por todo ello no podemos dejar pasar hechos como el de que China, en los próximos dos años, planee incluir entre de 7 a 14 millones de trabajadores en Formación Profesional para cubrir necesidades del mercado laboral en construcción, maquinaria, restauración, logística y otros sectores.
También debemos poner el foco en la eficiencia y el valor de la Formación Profesional en China, donde se ha visto como fundamental conseguir una fuerza de trabajo con las habilidades apropiadas y una buena formación para lograr prosperidad, crecimiento y competitividad. Algunas de estas habilidades se logran a través de la educación general, pero otras, las habilidades profesionales más concretas, requieren una formación especializada para conseguir una fuerza de trabajo con un perfil profesional alto. Es la Formación Profesional la que, en el contexto asiático, se han encargado tradicionalmente de proporcionar esta formación dotando de competencias y habilidades a los trabajadores demandados por un mercado laboral permanentemente cambiante.

Los profesores pasan cada año un mes trabajando en la industria o dos meses cada dos años.
Para adaptarse a ese mercado laboral en constante evolución China cuenta con importantes mecanismos. Por ejemplo, para garantizar que los profesores de centros de FP se mantengan al nivel de los requerimientos de la industria actual se les exige que pasen un mes trabajando en la industria cada año o dos meses cada dos años. Además, muchos centros emplean a un número significativo de profesores a tiempo parcial que también trabajan en la industria.
También en China, como en España y en otros países, el ámbito universitario acoge a estudiantes de FP, siendo las instituciones que imparten este tipo de formación principalmente tecnológicas. La FP de este nivel hace hincapié en la formación práctica o experiencial orientada al empleo para formar talentos altamente especializados en temas técnicos y de gestión.
Las empresas también están muy involucradas en este tipo de formación, sobre todo la dirigida a sus propios empleados, pudiendo establecer sus escuelas de FP de forma autónoma, o bien en cooperación con otras empresas. También pueden confiar la tarea de formación específica de sus futuros trabajadores a escuelas de FP con las que firmen convenios. Hay también escuelas con Formación Profesional no reglada que proporcionan cursos de corta duración que facilitan una formación muy específica para cubrir determinadas demandas de la empresa.
Hemos de aprender de los aciertos de otros países en materia de Formación Profesional y en CampusFP estamos en permanente revisión para que la formación de nuestro alumnado sea cada vez mejor, cada vez más acorde con las demandas del mercado laboral de grandes corporaciones y de pequeñas y medianas empresas, y para mejorar la imagen de este modelo de formación.

