Silvia Lara: informática para mentes curiosas

Cuando el bachillerato limitaba el potencial de su hijo, apostaron por la FP: entendieron la informática como un catalizador transversal para la mente curiosa y multidisciplinar de Juanjo.

Silvia Lara es madre de Juanjo, un joven con altas capacidades, curiosidad inagotable y un diagnóstico de TDAH. Como muchos adolescentes con perfiles neurodivergentes, Juanjo atravesó una etapa de frustración en el sistema educativo tradicional. Las notas no reflejaban su potencial, el desorden y su forma de aprendizaje le pasaban factura. La rigidez del bachillerato lo conducía cada vez más lejos de sus verdaderos intereses. Hasta que tomaron una decisión que cambiaría su trayectoria: apostó por la Formación Profesional y por la informática como vehículo para canalizar todas las pasiones de su hijo.

Un alumno brillante en un sistema que no encaja

Desde pequeño, Juanjo mostraba una inteligencia despierta, una gran capacidad para aprender de forma visual y un entusiasmo desbordante por todo lo que le interesaba: trenes, aviones, motores, videojuegos. Pero ese entusiasmo se desinflaba en el aula, donde el formato tradicional de enseñanza no daba cabida a su forma de aprender. Le aburría escribir, no encontraba sentido a los exámenes, se desmotivaba con la repetición y la falta de contexto práctico.

En secundaria, el caos se hizo más evidente: “En primero de la ESO le dimos un archivador; en segundo tuvimos que volver a los cuadernos porque mezclaba todo. Matemáticas, biología, lengua… todo en la misma hoja”, recuerda Silvia. El diagnóstico de TDAH llegó en cuarto de primaria, pero ni con adaptaciones personalizadas el sistema fue capaz de acompañarle como necesitaba.

Su paso por el bachillerato fue una huida hacia adelante: “Se fue a Artes no porque le gustara dibujar, sino para evitar las matemáticas, porque le gustaba el diseño gráfico vinculado a los videojuegos”, explica su madre. Pero ese plan tampoco funcionó. “A mitad de primero ya quería salirse. Lo único que le motivó a seguir fue la esperanza de reconducir el rumbo después.”

Silvia Lara

El giro: de las turbulencias al motor

Ese giro llegó en forma de propuesta familiar: hacer un grado superior de Formación Profesional en Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma (DAM). Silvia y su marido le propusieron una ruta más realista, donde pudiera desarrollar habilidades técnicas, encontrar motivación y profesionalizarse. Juanjo aceptó.

Y en esa decisión se encendió la chispa.

En el módulo DAM, Juanjo encontró un entorno que por fin se adaptaba a él. Clases prácticas, proyectos reales, docentes que reconocían y alimentaban su talento. Silvia lo notó desde el primer día: “Volvía a casa contento. No solo motivado, sino con ganas de hacer más. Y lo mejor: la autoestima le cambió por completo”.

Uno de los momentos clave fue el encuentro con Carmelo, su profesor de programación. “Carmelo ha sido su referente. Le exigía mucho, pero también le daba libertad, y eso le motivó como nunca. Por fin alguien veía lo que Juanjo podía dar.” De hecho, sus progresos en clase llegaron a ser tan notorios que empezó a abordar contenidos avanzados, incluso propios de ingeniería.

Cuando la informática se convierte en catalizador

Silvia resume lo ocurrido con claridad: “La informática ha sido un catalizador. Ha permitido a Juanjo unir todo lo que le gustaba: el diseño, los motores, la programación, los videojuegos, los aviones. Todo”. Y eso no es solo una metáfora: Juanjo llegó a presentar un proyecto de motor magnético para aviación ante ingenieros de multinacionales que reconocieron el potencial de su idea.

Además, su Trabajo de Fin de Grado —un motor gráfico 3D desarrollado desde cero— sorprendió al profesorado por su nivel técnico, su complejidad y su enfoque autodidacta. Silvia admite que muchas veces no alcanza a comprender lo que hace su hijo: “Yo ya no le sigo el ritmo. Él me habla de renderizado, estructuras, motores… pero lo importante es que ha encontrado su lugar.”

Informática para mentes curiosas

FP como puente, no como final

Juanjo no piensa quedarse ahí. Está decidido a terminar el doble grado de DAM + DAW y presentarse a la PAU con asignaturas específicas como física y matemáticas para acceder a la Ingeniería Informática de la Universidad Politécnica de Madrid. Su meta: entrar en un programa que incluye máster y especialización en diseño gráfico computacional.

Los padres de Juanjo no pueden ocultar su orgullo, pero tampoco idealizan el camino: “Juanjo tiene talento, pero también puede seguir desarrollando competencias como la constancia y la organización. Pero ahora al menos sabe hacia dónde va y tiene las herramientas para llegar”.

A las familias: “Sí hay alternativas”

Para Silvia y su marido, lo más importante es que otras familias escuchen historias como la de su hijo. “Hay muchas madres y padres angustiados porque su hijo no encaja en el bachillerato, porque no les da la nota tras la PAU, o porque no encuentran su camino. Y la FP es una opción real, seria, que transforma vidas”.

Epílogo: cuando un sistema no ve, una familia sí

Los padres de Juanjo supieron leer lo que el sistema no quiso mirar: que detrás del desorden, del caos y de las malas notas había una mente brillante que solo necesitaba un entorno adecuado para crecer. Y la informática, por su carácter transversal, su lógica, su apertura y su infinita capacidad de conexión con otras disciplinas, fue el terreno fértil donde Juanjo volvió a brillar.

8 julio 2025 - CampusFP