Su propósito: hacer que la robótica educativa sea verdaderamente para todos. Con el desarrollo de su app Flexibot el sobrino pequeño de Nuria, y todos los niños con autismo, podrán controlar un robot de manera remota.
Desde la ESO, Nuria lo tuvo claro: la tecnología era lo suyo. Fascinada por la asignatura de tecnología, pronto entendió que la Formación Profesional era el camino que más encajaba con sus ganas de aprender de forma práctica y con sentido. Por eso, tras terminar la ESO, decidió hacer el grado medio en Sistemas Microinformáticos y Redes, y de ahí pasó directamente al grado superior en Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma.
Nuria no pasó por bachillerato, y lo hizo con toda la intención. Como ella misma dice:
“Sabía que si me metía en bachillerato iba a estudiar cosas que no me gustaban… En cambio, en grado medio estudio lo que me gusta, le pongo ganas, tengo ganas de aprender”.
Y esa actitud le ha llevado lejos. Su TFG es una propuesta que rompe barreras, con un impacto social claro: Flexibot, una app desarrollada desde cero por Nuria para controlar un robot de manera remota, diseñada para ser accesible y usable por niños con autismo u otras discapacidades.
Flexibot: la tecnología sin barreras
Flexibot no es solo una app. Es una herramienta educativa, emocional y social. Nuria diseñó cada elemento desde la empatía, pensando en niños que suelen quedarse fuera de los entornos tecnológicos por no estar adaptados.
“Cuando un entorno no está adaptado, el problema es de la herramienta, no del niño”.
La aplicación permite controlar un robot mediante joystick, botones grandes, control por voz y programación de secuencias, todo desde una interfaz clara, de navegación simple y sin necesidad de saber leer. A través de un servidor creado por ella misma en Python y comunicación en tiempo real vía WebSockets, los comandos del robot se ejecutan con precisión, y el sistema está listo para ampliaciones futuras sin rehacer la base.
Desde la programación de movimientos hasta el ajuste de sensores, pasando por una arquitectura modular y funciones pensadas para el aula, la casa o centros terapéuticos, Flexibot tiene claro su propósito: hacer que la robótica educativa sea verdaderamente para todos.
Inspiración personal, propósito universal
La chispa detrás de Flexibot vino de su entorno cercano: un familiar con autismo y sus sobrinos, todos apasionados por la tecnología. Pensando en ellos, pensó en todos.
“Si mi sobrino puede tenerlo, también lo pueden tener los demás”.
Flexibot permite que un niño juegue, experimente y aprenda con la robótica. Que descubra secuencias de programación, use su voz, vea cómo responde el entorno y desarrolle lenguaje y lógica.
Esfuerzo, dudas, pasión: así se construyó Flexibot
Desde diciembre empezó a plantearse ideas. En febrero eligió la definitiva. Desde entonces, cada día le ha dedicado unas 4 horas al desarrollo. Fines de semana incluidos.
“En el momento que tú empiezas a hacer el desarrollo del proyecto, se te va el tiempo muy rápido”.
Sí, hubo bloqueos, sí, hubo dudas. Pero también hubo aprendizaje constante, autoformación y el uso inteligente de herramientas de IA para superar los retos sin dejar que hicieran el trabajo por ella.
Un mensaje para quienes se enfrentan al TFG
Nuria lo tiene claro: “Que no tengan miedo de hacer sus ideas… Que elijan la que más les guste, que les venga de corazón, y que lo van a sacar”.

