Nueve falsos mitos (y sus realidades) de la Formación Profesional

La Formación Profesional se sitúa como una de las mejores opciones para los estudiantes en términos de empleabilidad y desarrollo personal

Se acerca el final de curso y para muchos jóvenes estudiantes de Secundaria llega el temido momento de tener que escoger entre un camino académico u otro de cara al año siguiente. Una de esas bifurcaciones que se abre ante ellos es la de la Formación Profesional, ya sea la de Grado Medio para aquellos que han terminado la ESO; ya la de Grado Superior, para los que han superado el Bachillerato.

La opción de la FP, en cualquiera de sus vertientes, ofrece numerosas ventajas para quienes optan por esta vía en lugar de otras más convencionales como la Universidad. Mejores y más rápidas perspectivas laborales, mayor conexión con el mundo ‘real’ de la empresa o metodologías experienciales y muy conectadas con la digitalización son algunas de ellas. Sin embargo, la Formación Profesional todavía carga con una serie de prejuicios que pueden hacer que muchos estudiantes se resistan a considerarla como opción.

“La Formación Profesional es una gran desconocida del sistema educativo español. Y no solo entre los estudiantes, sino también entre sus padres, muchos de los cuales siguen pensando en ella como un ‘plan B’ o una alternativa de segundo nivel”, señala Javier Calvo, director de Campus FP. Según este especialista, muchos jóvenes descartan la FP no porque sea una mala opción, sino porque, “o bien no disponen de información suficiente para formarse un criterio válido sobre sus ventajas e inconvenientes, o bien la que tienen está sesgada, desactualizada o resulta inexacta”.

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Nueve mitos (y sus realidades) de la FP

Mito 1. La FP solamente prepara para ‘oficios’ y empleos de escasa cualificación. Es una creencia que proviene de décadas atrás, cuando la FP surgió como la evolución reglada de las profesiones artesanas y manuales que eran transmitidas de maestro a aprendiz en el propio taller o centro de trabajo.
Realidad: Los distintos programas de FP brindan acceso a muchos de esos ‘oficios’, en sus versiones 4.0 o más actualizadas. Pero también permiten adquirir formación de muy alta cualificación en áreas punteras como todas las relacionadas con las tecnologías exponenciales y las profesiones STEM.

Mito 2. O estudias FP o vas a la Universidad. Otro mito muy extendido plantea la Formación Profesional como una opción excluyente o camino sin retorno del que, una vez iniciado, no es posible salirse.
Realidad: Un ciclo formativo superior de FP permite adquirir una serie de créditos ECTs que luego pueden ser convalidados para continuar cursando estudios de Grado en la Universidad. Las necesidades de formación y las demandas del mercado laboral han hecho que cada vez exista una mayor conexión entre ambas modalidades.

Mito 3. Con la FP no adquieres experiencia internacional. Una posibilidad que, en apariencia, está reservada en exclusiva a las grandes universidades y escuelas de negocios.
Realidad: Existen programas bilaterales y Erasmus europeos mediante los cuales los estudiantes pueden realizar estancias en otros países y completar allí parte de sus estudios, además de dominar nuevos idiomas.

Mito 4. Los titulados de FP tienen peores trabajos. Uno de los grandes temores, especialmente de los padres de los alumnos, es que las opciones laborales de sus hijos cuando terminen sus estudios sean limitadas y con escaso margen de mejora.
Realidad: Algunos de los trabajos con mayor demanda de profesionales y mejores posibilidades de desarrollo pueden prepararse desde la FP. Ejemplos de ello serían muchas profesiones vinculadas a calidad, eficiencia energética, energía solar, big data o ciberseguridad.

Mito 5: Los titulados de FP ganan menos dinero. Muy conectado con el prejuicio de los ‘peores trabajos’ está el de los ‘peores salarios’, fruto de la supuesta menor cualificación profesional de los titulados en FP.
Realidad: Según la última Encuesta de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística, los Diplomados universitarios y similares, y los trabajadores con Formación Profesional de grado superior o similar tienen salarios superiores a la media.

Mito 6: La FP es una formación terminal. Es decir, tiene un techo. El alumno termina sus estudios y se pone a trabajar, sin posibilidad de ampliar conocimientos.
Realidad. Precisamente, la nueva FP pone el acento en la importancia de la formación continua a lo largo de toda la vida, y abre numerosas posibilidades para que el estudiante pueda seguir avanzando. Desde el progreso hacia la Universidad, hasta la realización de un programa de Postgrado (cursos de especialización) o complementos transversales en otras disciplinas.

Mito 7: Está centrada exclusivamente en aspectos técnicos. Todo lo que se aprende en ella es a realizar determinadas tareas, utilizando una serie de herramientas y siguiendo unas pautas, técnicas y protocolos.
Realidad. Los ciclos formativos de FP también hacen especial énfasis en el desarrollo de determinadas competencias y habilidades blandas (habilidades de comunicación, trabajo en equipo, gestión del tiempo, etc.), esenciales para tener éxito en los entornos laborales actuales.

Mito 8: La FP está peor vista por los empleadores. Quizá esto pudo ser verdad hace unos años, cuando el brillo de un titulo universitario o un máster eran casi imprescindibles para acceder a ciertos puestos de trabajo.
Realidad. Hoy en día sucede justo lo contrario. La vertiginosa evolución de la tecnología y de los sistemas de trabajo hace que titulaciones cortas, prácticas y muy centradas en la transferencia del conocimiento al puesto de trabajo, como es el modelo seguido por la FP, sean muy valoradas por las empresas.

Mito 9. La FP sitúa en posición de desventaja en el mercado laboral. Porque, aunque te permite comenzar antes a trabajar, su recorrido es más corto. limitado y no da acceso a planes de desarrollo y carrera a largo plazo.
Realidad. Precisamente, el hecho de que la Formación Profesional esté diseñada en origen por y para la empleabilidad hace que el encaje de sus titulados en el mercado laboral sea más ágil y ajustado a las necesidades de las empresas. En ese sentido, que los profesores combinen su dimensión docente con la profesional y el estrecho contacto con las empresas a través de programas de prácticas y otras interacciones hacen ese aterrizaje mucho más natural.

25 mayo 2021 - CampusFP