De estudiante desmotivada a desarrolladora de proyectos tecnológicos punteros: Creó una app de belleza con inteligencia artificial como TFG y hoy trabaja en el desarrollo de portales digitales para una multinacional tecnológica.
«En el grado superior de DAM me di cuenta de que podía ayudar a otras personas. Eso fue lo que más me motivó: usar la tecnología para hacerle la vida más fácil a alguien.»
María no siempre supo que quería dedicarse a la informática. De hecho, al terminar la ESO, lo último que pasaba por su mente era convertirse en desarrolladora. «Estaba desmotivada, en modo rebelde», cuenta sin tapujos. Como a muchos adolescentes, el sistema educativo tradicional no lograba engancharla. Las notas bajaban, y la motivación también.
Su primera opción fue cursar una FP Básica de Estética, un mundo que siempre le había atraído. Sin embargo, perdió la plaza. Como alternativa, le ofrecieron una plaza en FP Básica de Informática. No tenía nada que ver con lo que había imaginado, pero aceptó para no perder el tiempo. En la FP, María dejó atrás a las matemáticas. Ya no eran fórmulas abstractas, sino herramientas útiles para programar y resolver problemas reales. Eso le dio confianza y le permitió centrarse en lo que de verdad le motivaba: crear tecnología con impacto.
Lo que no sabía entonces es que esa decisión iba a cambiar por completo su rumbo.
El descubrimiento
Aquel primer contacto con la informática encendió una chispa inesperada. Comenzó a disfrutar de los contenidos, a entender el lenguaje técnico y a encontrar un sentido práctico al aprendizaje. “Era todo mucho más visual y práctico que en la ESO. Nunca he sido de empollar, pero con vídeos, ejercicios, lo pillaba”.
Tras completar la FP Básica, María continuó con el Grado Medio en Sistemas Microinformáticos y Redes, y luego accedió al Grado Superior en Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma. En ese camino encontró algo más que un futuro profesional: descubrió una vocación y una manera de ayudar a los demás desde la tecnología.
El TFG: unir belleza e IA
Esa motivación se cristalizó en su proyecto final, una aplicación móvil llamada Skin Beauty, que funciona como consultora de belleza mediante inteligencia artificial. “Es como tener un dermatólogo en el bolsillo las 24 horas del día”, explica.
La app, desarrollada con Flutter y Firebase, utiliza la API de OpenAI (GPT-4) adaptada con prompts dermatológicos. Analiza variables como el tipo de piel, el clima o las preocupaciones estéticas del usuario para ofrecer recomendaciones personalizadas. Incluye funcionalidades como maquillaje virtual con IA, seguimiento de rutinas, calendario inteligente y comparador de productos.
Todo ello con una interfaz amigable, intuitiva y pensada para personas con poco tiempo y presupuesto. “Nuestros principales usuarios son estudiantes y jóvenes profesionales”, dice María, que ha planteado incluso un modelo de monetización freemium con comisiones por productos recomendados.
Constancia, aprendizaje y pasión
María reconoce que antes se consideraba “vaga”, pero ha dedicado más de 500 horas a este proyecto. “Gracias a esto he aprendido a ser constante. Me levantaba y me ponía con el TFG porque me motivaba muchísimo”.

La inteligencia artificial no solo es parte del producto, sino que ha sido una herramienta clave en el proceso de desarrollo: “Me ha ayudado a resolver dudas, a escribir, a mejorar el diseño. Sin la IA, no habría llegado tan lejos”.
Durante la exposición final, el tribunal reconoció el alto nivel técnico y visual de su trabajo, y le ofreció sugerencias muy valiosas para el futuro: como integrar una base de datos propia para controlar las recomendaciones o mejorar la calidad de la captura de imagen.
Un futuro prometedor
María ya ha sido contratada por la multinacional tecnológica en la que hizo las prácticas, donde trabaja en el desarrollo de portales digitales para grandes clientes. “Estoy súper contenta, me gusta lo que hago y me gustaría quedarme aquí mucho tiempo. Estoy aprendiendo muchísimo y además teletrabajo”.
Aunque sigue enamorada del mundo de la estética, no descarta seguir creciendo en el ámbito tecnológico. “Me gustaría crear un ecosistema completo con realidad aumentada, un espejo inteligente que analice la piel por las mañanas. Esto solo es el principio”.
