
“Desde pequeña tenía claro que lo mío era coser”. Así comienza la historia de Alba Romero, una joven creativa que decidió hacer de su talento su camino de vida.
Después de superar un bachillerato complicado, Alba sabía que no quería seguir la vía universitaria. No por falta de capacidad, sino porque su vocación ya tenía forma: crear, coser, diseñar, emprender. Su manera de aprender era otra: más práctica, más manual, más creativa. Fue entonces cuando se volcó en buscar un grado superior que le permitiera formarse en aquello que desde siempre le apasionaba: el mundo de la moda. “Desde pequeña me he dedicado a customizar mi ropa, lo entendí desde muy joven y quería profesionalizarme”, nos cuenta.
En el ciclo superior de patronaje y moda encontró algo que la teoría nunca le ofreció: la posibilidad de construir con sus manos lo que imaginaba con la cabeza. El enfoque práctico, el entorno creativo y el acompañamiento profesional le permitieron consolidar lo que ya intuía: que su talento no era un hobby, sino un proyecto de vida.
En su Trabajo de Fin de Grado, Alba destacó por la originalidad e innovación de su propuesta. El resultado fue una reinterpretación moderna de un Petate Militar de 1960, adaptado al estilo de Urban West. Nadie hasta entonces había planteado una mochila como proyecto de TFG. Una propuesta que no solo habla de técnica y diseño, sino también de historia y concepto.
El proceso no fue sencillo: trabajar con materiales duros, manejar múltiples capas, lograr acabados profesionales… Todo completamente a mano. Pero, como ella misma cuenta, “al ser el TFG quería hacerlo bien”. El resultado fue una pieza que habla de esfuerzo, de dedicación y de visión personal.
Y todo esa pasión y esfuerzo se transmite en la marca de ropa que ha creado, Urban West, que ya ha debutado con éxito en la escena madrileña. En la 8ª edición de la Fashion Week CampsuFP, Alba cerró la segunda jornada del evento con una propuesta que no pasó desapercibida: mochilas, prendas y accesorios que mezclan estética callejera, funcionalidad y una visión muy personal de estilo contemporáneo. Puedes ver su última colección en las redes: @urban_westt.
Hoy Alba sigue creando y formándose, con la vista puesta en su sueño: convertirse en patronista y trabajar en un taller. Sabe lo que quiere y lo persigue con la misma constancia que tenía con 14 años, cuando todo era intuición y ganas.
Cuando le preguntamos qué consejo daría a quien quiera estudiar patronaje y moda, su respuesta es directa y honesta:
“Mucha paciencia. Es un trabajo que requiere mucho detalle, ganas de aprender y divertirse.”
La historia de Alba es la prueba de que cuando el talento encuentra una vía para desarrollarse, los proyectos dejan de ser sueños para convertirse en realidades.

