La formación profesional juega un papel cada vez más importante en el mercado laboral, ya que aunque suban las afiliaciones a la Seguridad Social y disminuya el desempleo, las empresas y empleadores siguen teniendo problemas para cubrir muchos perfiles y para adaptarse a los cambios que cada vez se suceden a mayor velocidad.
Para terminar con este desfase la FP es clave, ya que dirige la enseñanza de los alumnos y alumnas a la empleabilidad, y las entidades públicas, las Comunidades Autónomas y el Gobierno central son conscientes de esta realidad apostando cada vez con más fuerza por poner en valor y fomentar la Formación Profesional, con programas de becas y fomentando el diálogo social para hacer de la conexión entre el mercado laboral y la formación sea una de las líneas maestras tanto de la formación como de las políticas de empleo.
A este respecto la Formación Profesional es el vehículo perfecto tanto para las personas que buscan empleo como para las personas que quieren ampliar sus horizontes de empleabilidad a través de la cualificación profesional gracias a la posibilidad de adaptación de los programas formativos a las demandas empresariales.

Servicios socioculturales y a la comunidad e Informática y comunicaciones, dos sectores con escasez de profesionales.
Estos dos sectores, cada uno por sus factores intrínsecos, están en pleno y rápido crecimiento, por lo que presentan una demanda de profesionales que los modelos formativos de siempre no cubren, además se presenta el problema también de que ciertos contenidos que los y las estudiantes aprenden, están desfasados y nos encontramos el problema recurrente del que estamos hablando, la disonancia entre las demandas del mercado laboral y las destrezas adquiridas en el bachillerato o Universidad, La formación profesional esta llamada a armonizar y a acabar con esta disonancia.
FP: Vocación y empleabilidad
Elegir una familia formativa u otra en función de las necesidades del mercado laboral es una opción, otra opción es seguir la vocación personal de cada estudiante, y la formación profesional permite desarrollar una vocación personal. En el caso de las dos familias formativas de las que hablábamos antes, Servicios socioculturales y a la comunidad e Informática y comunicaciones, salidas laborales y vocación van de la mano por lo que la realización laboral y personal de los alumnos y alumnas está garantizada. Si alguien tiene una vocación definida desde una edad temprana es mejor desterrar el modelo “tradicional”, en la que un o una estudiante, tras la secundaria, elegía casi de manera automática cursar estudios de bachillerato para descubrir, quizá demasiado tarde, que no es el itinerario que más les convenía; la FP presenta una alternativa consolidada a este sistema “tradicional”.
Todos estos cambios que ahora parecen más que lógicos, son una forma de entender la FP que desde CampusFP llevamos haciendo desde el primer día, conscientes de que la distancia entre el mercado laboral y la formación tradicional cada vez se hacía más grande; en este sentido hemos trabajado para dignificar la Formación profesional y nos llena de orgullo comprobar que el tiempo nos ha dado la razón.

