¿Cómo mejorar nuestra memoria?

¿Cómo poner en forma nuestra memoria para los exámenes?

En tiempos donde la memoria se mide en gigabytes que almacenan datos importantes como los números de teléfono de amigos o sus fechas de cumpleaños, algo tan valioso como nuestra capacidad neuronal pasa desapercibida.

La memoria es la capacidad que nos permite retener y recordar todo lo que acontece en nuestra vida: sensaciones, impresiones, ideas, conceptos, información, procedimientos y un largo etcétera que compone nuestra existencia.

De igual manera que los dispositivos tecnológicos poseen distintas jerarquías de almacenamiento, nosotros poseemos memoria a corto o largo plazo, en función de la necesidad temporal de retener ese dato. Asimismo, la memoria semántica es la que nos ayuda a aprobar un examen de Electroacústica; la episódica conserva nuestros hechos vividos; o la procedimental nos permite montar en bicicleta o conducir un coche después de mucho tiempo. Por último, está la memoria visual y verbal.

¿Cómo es posible que el olor de una comida nos lleve a recordar un paisaje con todos sus detalles? ¿O que seamos capaces de cantar la letra completa de una canción con tan sólo escuchar la primera nota?

“La memoria humana tiene una capacidad mucho más elevada que el más potente ordenador”

afirma Inés Soro, neuropsicóloga en la clínica Neural y miembro de la Sociedad Valenciana de Neuropsicología (SVNP).

La memoria, como el amor… es cuestión de química. ¿Por qué nuestro cerebro es capaz de contener tanta información y saber recuperarla en el momento adecuado? Los recuerdos se recuperan debido a excitaciones eléctricas que sufren las neuronas; y la transmisión de las señales eléctricas a través de estas son originadas por sustancias químicas, los neurotransmisores.

La-memoria

A diferencia de la memoria RAM de nuestro ordenador de clase, la nuestra no tiene límites. Eso sí, nuestra facultad de almacenamiento va perdiendo rendimiento. “La capacidad neuronal va creciendo de forma exponencial desde nuestro nacimiento hasta cumplir los 25 años, aproximadamente. A partir de ese momento, no es que perdamos memoria sino que dicha capacidad continua mejorando pero a un ritmo más lento” explica la doctora Soro.

Una actividad intelectual constante y hábitos de vida saludables contribuyen a mantener en forma al “músculo pensante”.

Recomendaciones para ejercitar la memoria:

  • Entrenamiento cognitivo:

    a través de ejercicios sencillos lograremos mantener un índice de actividad óptimo que nos asegurará un mejor desarrollo futuro. Las sopas de letras, crucigramas, acrónimos, recordar el nombre de personas, memorizar la lista de la compra o aprender una palabra nueva de otro idioma… son algunos ejemplos.

  • Estilo de vida saludable:

    las nueces, las frutas y verduras o el pescado azul ayudan a mejorar nuestra función cognitiva debido a los nutrientes que aportan como el Ácido Omega3; pero en realidad nuestro cerebro depende más de nuestros hábitos que de una nuez más o menos que comamos. Por ejemplo, el ejercicio físico hace que nuestro cerebro se oxigene y así se alimentan nuestras neuronas. El correcto descanso y huir del estrés son otras claves. “Hoy en día hay jóvenes que acuden a la consulta preocupados por su falta de memoria. Son personas con gran actividad intelectual y su dolencia es precisamente el estrés que soportan. El cortisol es una hormona que se libera en respuesta al estrés y que afecta a nuestro sistema neuronal”, aclara Inés Soro.

  • Utilización de memorias externas:

    no es perjudicial utilizar otros recursos como las habituales listas de la compra, agendas telefónicas o alertas de los móviles. Para la doctora Soro son mecanismos de apoyo que también fortalecen nuestra memoria, ya que debemos enumerar una lista antes de escribirla, o anotar en la agenda cierto acontecimiento. Esto, a su vez, es un ejercicio cognitivo.

“¿Es cierto que no hay memoria que el tiempo no acabe?” preguntaba Don Quijote a Sancho.

El-cerebro

¿Cuánto tiempo debemos dedicar a ejercitar nuestra mollera?

“El cerebro es como un músculo, cuanto más se ejercita mayor es su fortaleza. La ausencia de actividad, llevaría a su atrofia”, aseguran desde la Sociedad Valenciana de Neuropsicología. Por lo tanto, en función de cómo queramos tonificar nuestra memoria, así deberemos dedicarnos a ella: desde una hora al día a diez minutos en días alternos.

Por otro lado, es evidente que una persona que suele ir caminando al instituto y no permanece sentado durante largos periodos de tiempo, le cuesta menos esfuerzo mantener su tono físico que otra que abusa del sedentarismo. Si hablamos de trabajo mental, un individuo cuyas labores diarias implican esfuerzo neuronal, es asiduo a la lectura, el cine o incluso el turismo… necesitará ejercitar menos la memoria fuera de sus rutinas. La simple planificación de un viaje, cuando se pueda, el recuerdo inconsciente de monumentos, fechas, autores y lugares hacen trabajar a nuestra masa gris.

Hoy en día, son muchas las voces que advierten de la dependencia del hombre con respecto a la información en Internet. La psicóloga y profesora en la Universidad de Columbia en Nueva York, Betsy Sparrox, afirma que “Internet funciona como una memoria externa que nos hace retener cada vez menos información”.

El llamado efecto Google ha alterado el proceso de aprendizaje. Cada vez se memoriza menos cantidad de información teniendo la seguridad de que estará disponible a un click. En los tiempos en los que la calculadora era la reina del escritorio, era complicado convencer a los jóvenes de la importancia de memorizar las tablas de multiplicar. Ahora el poder de persuasión debe ser mayor, o no. Para la neuropsicóloga Inés Soro, la memorización de un listín telefónico no tenía gran utilidad: “Hoy en día se emplea la memoria para otro tipo de aprendizajes: manejo en redes sociales, de multitud de aplicaciones o el recuerdo de contraseñas. La tecnología ha hecho que desarrollemos otras aptitudes”.

“¿Es cierto que no hay memoria que el tiempo no acabe?” preguntaba Don Quijote a Sancho. Positiva o negativa la influencia de las nuevas tecnologías o el estrés en nuestra mente… lo mejor es anticiparse CON CABEZA y asegurarnos el aprobado.

5 mayo 2021 - CampusFP