¿Qué trabajos habrá en el futuro?

Según la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales) cerca del 85% de los trabajos que existirán en el año 2030 todavía no se han inventado, pero las directrices marcan unas vías por donde poder desarrollarse esos nuevos oficios del futuro.

Se buscarán perfiles transversales, donde la robótica no sustituya sino complemente a las personas en sectores como la manufactura o la construcción, sin duda toda una transición para los trabajos del mañana, pero antes de ello veremos otras transformaciones en el mundo laboral.

La reinvención permanente de los puestos de trabajo, debida al incesante desarrollo de la tecnología, requerirá habilidades que aún no podemos concebir. La familiarización con las técnicas de análisis de Big Data o la capacidad de resolver problemas complejos se convertirán en algunas de las características ideales para el trabajador que viene. Por esta razón la formación en disciplinas relacionadas con este tipo de habilidades puede significar la apertura de muchos caminos profesionales que aún están por llegar.

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La digitalización económica requiere de profesionales especializados en las nuevas tecnologías. La demanda aumenta progresivamente y la oferta escasea, por lo que la formación en estas áreas parece idónea para el trabajador del futuro. La empresa de trabajo temporal Randstad desvela en un informe como, por ejemplo, el aumento en la demanda de ingenieros industriales ha recategorizado al sector como profesionales de paro cero.

Formarse para trabajar como analista de datos será la mejor opción para encontrar un buen puesto de trabajo en 2022. También se requerirán especialistas en inteligencia artificial y aprendizaje de máquinas, managers generales y operativos, especialistas en Big Data, transformación digital, nuevas tecnologías y desarrollo organizacional. Muchos de ellos son empleos que todavía están naciendo, pero que experimentan una intensa y veloz transformación.

Volviendo a la formación, el Instituto Nacional de Estadística (INE) recalca que las mayores tasas de desempleo se producen entre los trabajadores con una baja formación y que son los trabajadores más formados quienes tienen una mayor probabilidad de encontrar empleo con independencia del momento del ciclo económico.  En cualquier caso, la mejora de la formación tanto de los futuros trabajadores como de los que ya están en activo es imprescindible para garantizar el futuro del mercado laboral ya que, según el grupo de recursos humanos Randstad, el 85% de los trabajos que habrá en 2030, en apenas 11 años, aún no se han inventado. Por lo que los perfiles más solicitados serán aquellos con formación y experiencia en las necesidades más innovadoras, según esta compañía.

El impacto que va a tener la modificación del rol de los trabajos especializados en las nuevas tecnologías quedará materializado en la demanda de trabajadores altamente cualificados. En consecuencia, el puesto de trabajo será de alta calidad. Los trabajos más rutinarios, los que hasta ahora se habían conocido como trabajos de cuello blanco, desaparecerán paulatinamente.

20 junio 2019 - Fernando Bravo