Superalimentos Tradicionales

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¿ Aún no has probado el bimi? y ¿la chía? ¡Si son los alimentos con superpoderes más de moda! 

Seguro que muchos hemos tenido este tipo de conversación recientemente con algún amigo o compañero de trabajo. Y es que, efectivamente, han revolucionado el mercado y se han convertido en tendencia.

Superalimento es aquel alimento que cumple al menos tres requisitos: que sea una fuente excelente de fibra, vitaminas, minerales; con alto contenido en fitonutrientes y compuestos antioxidantes, como las vitaminas A y E y el betacaroteno; y por último, con baja densidad calórica. 

Algunos de los superalimentos más en boga hoy en día son: quinoa, chia, estevia, bayas de goji o kéfir.

Pero, ¿ y si os dijeran que ya tomábamos superalimentos sin saberlo?

Alimentos como el aceite de oliva, las lentejas, las almendras, el laurel o los frutos rojos son los superalimentos tradicionales que generación tras generación seguimos incluyendo en nuestra dieta para sanar cuerpo y mente; al igual que son conocedores nuestros alumnos y alumnas de los beneficios saludables durante la época de estudio.

Eso sí, siempre con una idea clara: no hay alimento milagro, ningún alimento por sí solo puede prevenir una dolencia y lo mejor es optar por una dieta equilibrada, según palabras de la OCU.

Y, es que el concepto de alimento como medicina no es nuevo. Ya lo decía Hipócrates: “ Que la comida sea tu medicina y la medicina sea tu alimento”.

La base de una alimentación sana es equilibrar las cantidades y las combinaciones de alimentos. Proteínas junto a fibra, hidratos de carbono, lácteos y fruta son distintas formas de conseguir los nutrientes necesarios para afrontar al día.

Hoy día, el principal medio de comunicación entre productores de alimentos y consumidores finales es el etiquetado de alimentos. Nos permite tener información sobre cada uno y es la herramienta clave a la hora de saber elegir. Tanto a nivel nacional como de la Unión Europea se han puesto en marcha diferentes normativas para regular la información de manera obligatoria.  Aún así, los consumidores apenas ojeamos dichas advertencias sobre posibles riesgos de diabetes, enfermedades cardiovasculares e hipertensión arterial.

Un objetivo de la industria alimentaria es desarrollar alimentos que prevengan enfermedades y por tanto, su tratamiento. Sin olvidar que estos superalimentos sean asequibles a todos los estratos socioeconómicos de la sociedad y no sólo para un nicho de mercado.

5 noviembre 2019 - Maria de la O